miércoles, 14 de diciembre de 2011

La Asociación Nacional de Criadores y Propietarios del Caballo Peruano de Paso

Una de las instituciones sinónimo de prestigio y seriedad, además de reconocimiento a nivel mundial, es la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios del Caballo Peruano de Paso, o simplemente la Asociación.

La idea de formar esta importante institución surge un 23 de setiembre de 1947 en una rústica cabaña del  entonces Club Hípico Peruano ubicado en la Av. Salaverry, cuando trece entusiastas criadores firman un papel, según se dice sobre una paca de heno de alfalfa, que luego se convertiría en el acta de fundación, validada posteriormente el 5 de noviembre del mismo año a través de su constitución legal.

Nombres como Federico de la Torre Ugarte,  José Musante Hurtado, los hermanos Gonzáles Byrne, Carlos Luna de la Fuente y Eugenio Ísola, figuran dentro de los ya célebres trece fundadores.

Según cuenta don Santiago Queirolo Giuffardi, por esa época él era un jovenzuelo con apenas diecisiete años de edad y asiduo concurrente al club para ver a los caballos y esperar hasta que lo dejaran montarlos, cuando un día don Carlos Luna de la Fuente le preguntó si quería firmar y por supuesto que lo hizo sin pensar que años más tarde, la Asociación cobraría la importancia que tiene en nuestros días.

Sin embargo, como hecho anecdótico, don Santiago Queirolo no aparece en los registros de la Asociación como firmante de la primera acta, aunque sí de la segunda. Aún así, es el socio más antiguo y el único de todos los fundadores que aún vive y sigue gozando de esta innegable pasión equina.          

En estos más de sesenta años de vida institucional, la Asociación ha perseverado tenazmente en la difusión y conservación del Caballo Peruano de Paso, promoviendo nuestras tradiciones y costumbres, y consiguiendo que hoy por hoy sea considerado Patrimonio Cultural de la Nación.


Andrés Sánchez Alayo

lunes, 12 de diciembre de 2011

Guadalupe, tierra del caballo peruano de paso

En la provincia de Pacasmayo, Región La Libertad, se ubica el distrito de Guadalupe, exactamente a 692 kilómetros de la ciudad de Lima. Fue fundada el 15 de abril de 1550 por el capitán español Francisco Pérez Lezcano, quien recibió de manos del conquistador español Francisco Pizarro el encargo de colonizar a este bello feudo ubicado en el valle del río Jequetepeque.

Allí, bajo el patrocinio de la Virgen de Guadalupe, cuya imagen se aprecia a lo lejos enclavada en la cima de un cerro, en una tierra de bellas mujeres y hombres dedicados a la faena agrícola, se produjo la evolución del caballo peruano de paso, que ahora asombra al mundo por su estampa, belleza y garbo.

Precisamente fue don José Bernardo Goyburu, prócer guadalupano de esta raza caballar, quien dio a conocer en países como Ecuador y Panamá la nobleza y prestancia del caballo peruano de paso. Eran exhibiciones de gran brillo en donde se lucían chalanes peruanos de rancia estirpe guadalupana como Pedro Aranda, Juan Soltero y Francisco Reaño.

De ahí también que se hiciera famosa la Feria de Guadalupe, algunos años antes que se realizaran los certámenes oficiales organizados por la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios de Caballos Peruanos de Paso, presidida por don Federico de la Torre Ugarte. La feria era donde se concentraba la venta y exhibición de los finos animales nacidos en Guadalupe.

Los más entendidos criadores y apasionados aficionados se daban cita en la feria para intercambiar opiniones y comentarios respecto a la crianza, desarrollo y adiestramiento de esta fina raza de caballos peruanos admirados en todo el mundo. Era considerada como todo un acontecimiento nacional que congregaba a los fieles cultores de esta disciplina convertida en arte.

Ahora que el caballo peruano de paso ha recobrado su importancia y valor como patrimonio cultural e histórico de la nación, es tiempo de evocar y rendir un sincero homenaje a los lugares del Perú en donde su crianza es más que un culto y una tradición; es parte de la vida misma en donde existe un largo camino todavía por recorrer. 


Andrés Sánchez Alayo

viernes, 9 de diciembre de 2011

Don Sixto Chávez Olguín

Hace poco más de dos meses sucedió la sensible desaparición física de este ilustre chalán, notable “enfrenador” y reconocido por todos como un “maestro de maestros”, dejando un vacío difícil de llenar en el mundo del caballo peruano de paso, tanto por su vasto conocimiento como por sus innegables cualidades personales.

Nacido en la hacienda de Salamanca, ubicada en la localidad norteña de Chicama, un 6 de agosto de 1920, don Sixto viajó por el mundo llevando el pendón bicolor del caballo peruano de paso, transmitiendo de generación en generación toda la noble estirpe de estos bellos ejemplares que llegaron de España hace más de 400 años.

Su vasta sapiencia, sus cualidades de diestro chalán, lo encumbraron en el norte peruano también como uno de los más destacados “enfrenadores” de caballos. Justamente, los extensos cañaverales de Chicama fueron fieles testigos de su andar, del intenso trajinar por su campos, y de su don de gente que lo hizo ganar grandes amigos.

El pasado 1 de octubre, don Sixto Chávez partió hacia la eternidad al encuentro del Señor. Su viaje lo inició como siempre lo hubiera querido, acompañado de chalanes montados en briosos caballos que a su paso derramaban garbo y elegancia para rendir homenaje al hombre que les dedicó toda su vida.

Su despedida fue un espectáculo impresionante, digno de una personalidad que supo dar todo su conocimiento, toda su sabiduría a una actividad convertida en pasión de todos los que amamos su leyenda, su tradición y su historia.

Lo que el pueblo de Chicama reclama ahora, es un justo reconocimiento cívico para don Sixto Chávez Olguín, un verdadero homenaje de la nación al “maestro de maestros” que hizo del caballo peruano de paso un símbolo de peruanidad y orgullo nacional.


Andrés Sánchez Alayo

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Caballo peruano de paso, elegante y resistente

Como bien saben, soy un gran admirador del caballo de paso peruano y uno de los motivos por los que escribo este blog es para revalorarlo y alabar sus virtudes porque es uno de nuestros más auténticos patrimonios históricos y culturales de la nación.

Es cierto, se trata de un animal que se destaca por su bello andar, por sus finas características que lo hacen singular en todo el mundo, pero nos olvidamos que también hablamos de un animal con patas fuertes, cascos duros y gran resistencia corporal que lo ayuda a mantenerse firme ante cualquier clase de esfuerzo físico.

Lamentablemente en los últimos años se han destacado más sus cualidades estéticas que sus bondades como caballo, con el más perfecto y cómodo medio de transporte en las haciendas a lo largo de toda la costa peruana, limitándolo muchas veces a exhibirlo en concursos y desperdiciando sus otras importantes características.

Y claro, cómo no ceder ante la elegancia de su taconeo rítmico y armonioso así como la suavidad en su desplazamiento en cuatro tiempos. El caballo peruano de paso es dócil pero de gran temperamento, de excelente rienda, buen galope y gran resistencia. No en vano es reconocido como el mejor caballo de silla del mundo.

Además de su contextura liviana, talla media y plasticidad en sus movimientos, el caballo peruano de paso posee también condiciones físicas especiales de suavidad perfectamente definidas, lo que le permite desplazarse por el campo con absoluta seguridad, firmeza y confianza para el jinete que goza del privilegio de estar montado en él.

Por todo ello, no me cansaré de ensalzar estas virtudes que lo convierten en un animal versátil, elegante, fino, pero a la vez resistente, fuerte y vital para las labores que desarrollan nuestros hacendados en los fértiles campos de nuestro querido Perú.

Andrés Sánchez Alayo

martes, 6 de diciembre de 2011

El caballo peruano de paso y la tarea de los jueces

Cualquiera que sea el tipo de evento, el juez o jueces del mismo siempre resultan ser los villanos o los héroes de la jornada, dependiendo de quiénes se vean favorecidos o perjudicados con su fallo. Y es que por más que éstos se esfuercen nunca van a quedar todos conformes con sus decisiones.

La función de los jueces en un concurso de caballos de paso no es para nada fácil, deben evaluar muchos factores, dependiendo de los ejemplares o el premio. Características como el brío y temperamento, el aplomo, la elegancia y arrogancia del ejemplar, la soltura, elasticidad y armonía en sus desplazamientos, además de su belleza, deben ser evaluadas.

Claro, existe un Reglamento Único de Concursos del Caballo Peruano de Paso que enmarca los criterios de evaluación y, por lo tanto, es responsabilidad de los jueces cumplir y hacer respetar las disposiciones allí contenidas, sin embargo, mucho depende también del criterio personal de los jueces además de los gustos y preferencias de cada uno.

Muchas veces se hace complicado explicarle a los criadores y expositores los argumentos de evaluación, pues desde el centro de la pista se puede observar mucho mejor a los ejemplares que desde una tribuna. Además, es necesario que los criadores y expositores estén bien informados para que entiendan mejor las decisiones del jurado.

Lo que el aficionado no debe perder de vista es que los fallos son inapelables pues los jueces son la máxima autoridad en el campo de juzgamiento y han hecho los méritos suficientes para haber sido designados como tales.

Como se habrán dado cuenta, muchas veces el juzgamiento termina siendo una tarea ingrata pero debemos confiar en la capacidad y responsabilidad de nuestros jueces, quienes evalúan no solo con conocimiento técnico sino también con pasión.


Andrés Sánchez Alayo

lunes, 5 de diciembre de 2011

La Hacienda Huamaní

Ubicada en el distrito de Cieneguilla, a menos de una hora en auto desde la ciudad de Lima, encontramos uno de los emporios más importantes en la crianza del caballo peruano de paso. Su propietario es don Salvador Gutiérrez, actual presidente de la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios del Caballo Peruano de Paso.

En este apacible lugar, ideal para la crianza y formación del caballo peruano de paso y donde existen alrededor de 20 criaderos similares, se logra dar forma, estilo y elegancia a los más bellos ejemplares que después vemos desfilando armoniosamente en los concursos nacionales que se organizan a nivel nacional.

La historia de esta hacienda se remonta a una época en que los caballos eran utilizados para movilizar a los trabajadores a la largo de los campos de algodón y caña de azúcar. En ese ambiente rural, campestre y tranquilo, el caballo se convirtió en un elemento primordial como medio de transporte y faena.

Lamentablemente, la reforma agraria emprendida por el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado en 1969, truncó todo el trabajo que se desarrollaba en el campo dejando a los hacendados, chalanes y peones sin medio de vida y obligándolos a migrar a la ciudad para cumplir con trabajos que estaban fuera de su capacidad.

Fueron años en lo que el caballo peruano de paso perdió presencia en el ámbito nacional, descuidó su prestancia en los campos, más no su elegancia, linaje y su herencia de sangre formada en más de 400 años de vida en los campos peruanos.

Es así que en la Hacienda Huamaní, en pleno siglo XXI, se trabaja arduamente por mantener este legado histórico que nos hace sentirnos orgullosos del caballo peruano de paso. Una historia que tiene todavía largos capítulos por escribir. Una historia que nos apasiona y que nunca dejaremos de admirar.

Andrés Sánchez Alayo

jueves, 1 de diciembre de 2011

El Caballo Peruano de Paso en muestra fotográfica

Hasta el 4 de diciembre se puede apreciar la muestra fotográfica “Andares” de Ana María García Montero, una exposición fotográfica acerca del mundo del caballo peruano de paso . Una exposición que los amantes de esta raza única en el mundo no podemos dejar de ver.

Andares, como dice su propio nombre, es un reflejo del andar a cuatro pasos del fino ejemplar nacional, de su transitar no sólo por los “barridos” de los elegantes concursos anuales, sino también por los caminos de las haciendas costeñas,  donde su presencia marca una huella de fortaleza y trabajo diario.

A través de estas imágenes, 60 en total, García Montero ha logrado retratar los mejores momentos de un noble animal que es considerado patrimonio nacional y que encierra en andar todo el garbo, la elegancia y el orgullo de saberse una raza única con más de 400 años.

Al admirar estas fotografías, la artista no hace sino rendir un cálido homenaje al caballo peruano de paso , lleno de admiración y cariño ya que lo considera como una parte importante de los mejores recuerdos de su infancia y adolescencia en el campo.

Este aporte cultural no deja de sorprendernos y nos permite también expresar un reconocimiento a una artista contemporánea que ha logrado plasmar la marcha y el andar distinto e inconfundible del caballo peruanode paso .

Estas espectaculares fotografías, que merecen un reconocimiento especial de quienes amamos a estos animales, pueden apreciarse en la Casona de la Asociación de Criadores y Propietarios del Caballo Peruano de Paso, ubicada en el jirón Bellavista 546 – Miraflores.