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martes, 21 de febrero de 2012

Historia del caballo peruano de paso

Para conocer un poco sobre la historia del famoso caballo peruano de paso nos remontamos a la época en que llegan al Perú los primeros caballos con los conquistadores españoles. A continuación la historia, disfrútenla.

El caballo llega al Perú con los conquistadores españoles, liderados por Francisco Pizarro, en el año 1532.  Este animal, totalmente desconocido para los indígenas, inspiró en ellos un profundo respeto y temor, sentimientos que resultaron decisivos para la conquista del Tahuantinsuyo.

Estos primeros ejemplares, descendientes del caballo andaluz español, serían entonces, los progenitores de los primeros caballos nacidos en tierras peruanas.

Desde entonces, el caballo peruano ha vencido los más difíciles retos geográficos, como los arenales de los desiertos de la costa, el caprichoso terreno de los valles y quebradas de la sierra y las impresionantes y gélidas alturas de la puna.

Largas e interminables rutas mediante las cuales el caballo peruano adquiere la inquebrantable resistencia de su marcha, gestándose así una raza de animales vigorosos, de gran temperamento y belleza, conocida como Caballos Peruanos de Paso.

Se constituye así una nueva raza o casta, cien por ciento peruana, que es resultado de la perseverancia y la voluntad del criador peruano. Un trabajo que tomó cerca de tres siglos de perfeccionamiento, de varias generaciones de cruces, selección y mejoramiento y que convierte al Caballo Peruano de Paso en el único en su tipo, andar y la más cómoda silla del mundo.


Andrés Sánchez Alayo

Fuente: http://www.haciendatrescanias.com.pe/caballosperuanosdepaso.html

martes, 31 de enero de 2012

José Antonio de Lavalle y García

La historia de “José Antonio”, la genial inspiración de Chabuca Granda que retrata con perfección la estampa del caballo peruano de paso, es más que una simple historia o una anécdota; encierra toda una historia de amor por algunos ignorada.

Cuando le preguntaban a Chabuca en quién se había inspirado para componer este vals con fuga de marinera, ella decía que en don José Antonio Lavalle y García, un barranquino de antaño que a manera de queja le reclamaba a Chabuca por todas las tradiciones y costumbres que se habían perdido en Lima.

Una de ellas claramente era el caballo peruano de paso, esta raza equina que era un elemento vital en las haciendas costeras del país, y que por razones ampliamente conocidas por todos se le había marginado de una sociedad que en años previos lo supo acoger con cariño y respeto.

Don José Antonio tenía un potro llamado “Pancho Fierro” que al cruzarlo con una yegua moqueguana nacieron todos los caballos ambladores que existen ahora. Era un bello animal que lo acompañaba en largas cabalgatas por su hacienda y que se convirtió en símbolo de toda una historia ligada a su propia vida.

Lavalle y García era amigo del padre de Chabuca, dice que era viejo, más viejo incluso que su padre, pero que revelaba en su personalidad a aquel hombre del campo que supo dar los mejores años de su vida a cultivar una pasión que ahora se ha convertido en nada menos que en patrimonio nacional.

Lo que más pena le daba a Chabuca, era que don José Antonio de Lavalle y García nunca pudo escuchar este tema; murió mucho antes que sonara en las radios de todo el país. Y justamente en la fuga del vals cuando dice: “Por qué me dejaste aquí”, se refiere a que don José Antonio la dejó antes de escuchar su inspiración, un vals convertido en himno del caballo peruano de paso.

Andrés Sánchez Alayo

lunes, 9 de enero de 2012

Don Manuel Mazzi, leyenda viva del caballo peruano de paso

En su criadero ubicado en el distrito de Cieneguilla, donde hace más de cincuenta años inició este intenso trajinar en el mundo de esta notable raza caballar peruana, don Manuel Mazzi, a sus resistentes 82 años, mantiene su labor diaria como si fuera un jovencito aventurero.

En la ribera del río Lurín, a lo largo de todo el fundo que alberga uno de los más reconocidos centros equinos de la capital, don Manuel aconseja a todo aquel que desea escucharlo y no deja de tener razón cuando habla con cariño de estos bellos ejemplares que lo acompañan desde hace más de medio siglo.

Mazzi se siente orgulloso de mantener viva una tradición que empezó con tan solo una yegua en su natal Chincha. Hoy cuenta con nueve generaciones de caballos peruanos de paso inscritos oficialmente en la Asociación Nacional de Propietarios y Criadores del Caballo Peruano de Paso.

Desde 1972 don Manuel es juez oficial en cuanto concurso se le convoca, tanto a nivel nacional como internacional, desde Mamacona hasta Salta o Texas. Cuenta en su haber con más de 200 concursos en los que ha participado y en los que siempre ha sabido dejar bien en alto el nombre del Perú.

Durante todos estos años, Mazzi ha cultivado la amistad de importantes hombres vinculados a la actividad. Fernando Graña y Fernando Peschiera, se cuentan entre sus principales amigos que contribuyeron a fortalecer esta pasión y con quienes compartió inolvidables experiencias.

Por todo ello, don Manuel Mazzi se convierte en una leyenda viva del caballo peruano de paso. Su contribución es valiosa y debemos resaltarla por lo que significa para el Perú este patrimonio cultural e histórico nacional. 


Andrés Sánchez Alayo

martes, 20 de diciembre de 2011

Centro del Caballo Peruano de Paso

En nuestro medio existen importantes esfuerzos privados para fomentar la crianza del caballo peruano de paso. Uno de ellos es el de la Universidad Científica del Sur, que a través del Centro del Caballo Peruano de Paso viene aportando al desarrollo de esta actividad en nuestro país.

El centro fue fundado por el ingeniero José Carlos Dextre, creador de la UCSUR y propietarios de caballos de paso desde siempre como lo son también sus colaboradores Pedro Koechlin, Juan Manuel Rizo Patrón, José Antonio Otero, Manuel Rosemberg, Daniel Meza Cuadra, Alfredo Ruzo y Ricardo Heredia.

La finalidad principal de este centro es poner a disposición de quienes recién se inician en el mundo de los caballos de paso un lugar apropiado para disfrutar de relajadas cabalgatas junto a chalanes experimentados. También hay un espacio para quienes desean perfeccionar su manejo y conocer más acerca de esta pasión equina.

También se ofrecen cursos y seminarios sobre el caballo peruano de paso, así como la posibilidad de adquirir caballos de sus cuadras, que son rigurosamente atendidos por médicos veterinarios docentes de la universidad, y dar la debida orientación para los cultores de esta apasionante afición.

Justamente hace unos meses la UCSUR lanzó al mercado editorial un libro dedicado a la historia y tradición del caballo peruano de paso, el cual se ha convertido en infaltable fuente de consulta para todos aquellos interesados en conocer más de los antecedentes de este noble animal.

Como puede apreciarse, tanto el mencionado centro del caballo peruano de paso como la obra editorial de la UCSUR, constituyen dos aportes invalorables para difundir en nuestro medio las bondades de este nombre animal, único en su especie y orgullo nacional.

Andrés Sánchez Alayo

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Caballo peruano de paso, elegante y resistente

Como bien saben, soy un gran admirador del caballo de paso peruano y uno de los motivos por los que escribo este blog es para revalorarlo y alabar sus virtudes porque es uno de nuestros más auténticos patrimonios históricos y culturales de la nación.

Es cierto, se trata de un animal que se destaca por su bello andar, por sus finas características que lo hacen singular en todo el mundo, pero nos olvidamos que también hablamos de un animal con patas fuertes, cascos duros y gran resistencia corporal que lo ayuda a mantenerse firme ante cualquier clase de esfuerzo físico.

Lamentablemente en los últimos años se han destacado más sus cualidades estéticas que sus bondades como caballo, con el más perfecto y cómodo medio de transporte en las haciendas a lo largo de toda la costa peruana, limitándolo muchas veces a exhibirlo en concursos y desperdiciando sus otras importantes características.

Y claro, cómo no ceder ante la elegancia de su taconeo rítmico y armonioso así como la suavidad en su desplazamiento en cuatro tiempos. El caballo peruano de paso es dócil pero de gran temperamento, de excelente rienda, buen galope y gran resistencia. No en vano es reconocido como el mejor caballo de silla del mundo.

Además de su contextura liviana, talla media y plasticidad en sus movimientos, el caballo peruano de paso posee también condiciones físicas especiales de suavidad perfectamente definidas, lo que le permite desplazarse por el campo con absoluta seguridad, firmeza y confianza para el jinete que goza del privilegio de estar montado en él.

Por todo ello, no me cansaré de ensalzar estas virtudes que lo convierten en un animal versátil, elegante, fino, pero a la vez resistente, fuerte y vital para las labores que desarrollan nuestros hacendados en los fértiles campos de nuestro querido Perú.

Andrés Sánchez Alayo

lunes, 5 de diciembre de 2011

La Hacienda Huamaní

Ubicada en el distrito de Cieneguilla, a menos de una hora en auto desde la ciudad de Lima, encontramos uno de los emporios más importantes en la crianza del caballo peruano de paso. Su propietario es don Salvador Gutiérrez, actual presidente de la Asociación Nacional de Criadores y Propietarios del Caballo Peruano de Paso.

En este apacible lugar, ideal para la crianza y formación del caballo peruano de paso y donde existen alrededor de 20 criaderos similares, se logra dar forma, estilo y elegancia a los más bellos ejemplares que después vemos desfilando armoniosamente en los concursos nacionales que se organizan a nivel nacional.

La historia de esta hacienda se remonta a una época en que los caballos eran utilizados para movilizar a los trabajadores a la largo de los campos de algodón y caña de azúcar. En ese ambiente rural, campestre y tranquilo, el caballo se convirtió en un elemento primordial como medio de transporte y faena.

Lamentablemente, la reforma agraria emprendida por el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado en 1969, truncó todo el trabajo que se desarrollaba en el campo dejando a los hacendados, chalanes y peones sin medio de vida y obligándolos a migrar a la ciudad para cumplir con trabajos que estaban fuera de su capacidad.

Fueron años en lo que el caballo peruano de paso perdió presencia en el ámbito nacional, descuidó su prestancia en los campos, más no su elegancia, linaje y su herencia de sangre formada en más de 400 años de vida en los campos peruanos.

Es así que en la Hacienda Huamaní, en pleno siglo XXI, se trabaja arduamente por mantener este legado histórico que nos hace sentirnos orgullosos del caballo peruano de paso. Una historia que tiene todavía largos capítulos por escribir. Una historia que nos apasiona y que nunca dejaremos de admirar.

Andrés Sánchez Alayo