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lunes, 9 de enero de 2012

Don Manuel Mazzi, leyenda viva del caballo peruano de paso

En su criadero ubicado en el distrito de Cieneguilla, donde hace más de cincuenta años inició este intenso trajinar en el mundo de esta notable raza caballar peruana, don Manuel Mazzi, a sus resistentes 82 años, mantiene su labor diaria como si fuera un jovencito aventurero.

En la ribera del río Lurín, a lo largo de todo el fundo que alberga uno de los más reconocidos centros equinos de la capital, don Manuel aconseja a todo aquel que desea escucharlo y no deja de tener razón cuando habla con cariño de estos bellos ejemplares que lo acompañan desde hace más de medio siglo.

Mazzi se siente orgulloso de mantener viva una tradición que empezó con tan solo una yegua en su natal Chincha. Hoy cuenta con nueve generaciones de caballos peruanos de paso inscritos oficialmente en la Asociación Nacional de Propietarios y Criadores del Caballo Peruano de Paso.

Desde 1972 don Manuel es juez oficial en cuanto concurso se le convoca, tanto a nivel nacional como internacional, desde Mamacona hasta Salta o Texas. Cuenta en su haber con más de 200 concursos en los que ha participado y en los que siempre ha sabido dejar bien en alto el nombre del Perú.

Durante todos estos años, Mazzi ha cultivado la amistad de importantes hombres vinculados a la actividad. Fernando Graña y Fernando Peschiera, se cuentan entre sus principales amigos que contribuyeron a fortalecer esta pasión y con quienes compartió inolvidables experiencias.

Por todo ello, don Manuel Mazzi se convierte en una leyenda viva del caballo peruano de paso. Su contribución es valiosa y debemos resaltarla por lo que significa para el Perú este patrimonio cultural e histórico nacional. 


Andrés Sánchez Alayo

viernes, 30 de diciembre de 2011

“Sol de Oro Viejo”

En la opinión de Roque Benavides Ganoza, reconocido juez y propietario de caballos peruanos de paso, “Sol de Oro Viejo” es de lejos el ejemplar que ha tenido mayor influencia en la formación y el desarrollo del peruano de paso, en las últimas cuatro décadas, sin desmerecer a “Limeñito” que también tuvo su época de esplendor.

Dentro de los descendientes de este noble padrillo destacan “Caramelo”, que solo vivió siete años, “Regional”, “Heraldo”, “Espartaco” y “Piloto”. Todos ellos campeones en su momento y con una brillante trayectoria en los campos y en concursos nacionales e internacionales donde demostraron su linaje y tradición.

Desde 1962, en que “Caramelo” fue campeón del año hasta “Vándalo” en el 2003, todos los potros han sido descendientes de “Sol de Oro Viejo”, con excepción de 6 potros: “Marañón”, en 1964, “Ventarrón”, en 1968, “Orgulloso”, en 1977, “Bergantín” en 1980, y “Vencedor Zapán”, en 1981.

Como también argumenta Mariano Cabrera Ganoza, gran conocedor del tema, juez, chalán y criador del peruano de paso, “Sol de Oro Viejo es el gran jefe de raza que no solo tuvo una magistral descendencia sino que también aportó un gran cambio cualitativo. El haber producido lo que produjo como semental lo señala como un padrillo emblemático que obligó a los criadores a cambiar su mentalidad frente a los equinos”.

Criadores como Eugenio Isola, Carlos Parodi, Ernesto Carozi, Eduardo Rizo Patrón, Pedro Cabrera, Fernando Pescheira, Fernando Graña, Alfredo Elías, Aníbal Vásquez y José Risso Montes, dan un testimonio muy similar al ofrecido por Roque Benavides respecto a la trascendencia e importancia que significa “Sol de Oro Viejo” en la historia del caballo peruano de paso.


Andrés Sánchez Alayo