lunes, 14 de mayo de 2012

El Caballo de Paso y el Paisaje Peruano


por: Andrés Sanchez Alayo
El ilustrado historiador jesuita Joseph de Acosta, destaca que en el Perú “no sólo se habían multiplicado extraordinariamente los caballos, sino que eran tan buenos como los de España”. Igual opinión sustentaba el Inca Garcilaso, a quien le extrañaba “que no se llevaran del Perú a España en los barcos que traían mercadería a América y regresaban allá vacíos”
Los caballos que se difundieron por el continente se adaptaron a muy diferentes climas y condiciones geográficas. Es admirable la manera en que os caballos peruanos de paso han vencido los retos geográficos que han debido encarar, como el de los arenales de la costa, el escabroso terreno de los valles y quebradas interandinos e, inclusive, las alturas que lindan con las frígidas regiones de la puna. 
El desarrollo en condiciones tan difíciles, llevó al gran conocedor peruano don Carlos Luna de la Fuente a determinar la existencia de tres tipos de caballos de paso y dos subtipos: el costeño, el costeño adaptado a la altura, y el andino. De este último se derivan dos subtipos: el morochuco y el chumbivilcano. 
Hay quienes aseveran que fue en los arenales de la costa norte en donde se forjó el especial modo de andas del caballo peruano de paso, ya que la carencia de forraje y las enormes distancias desérticas -en particular en los arenales de Sechura y Olmos- hicieron que los jinetes viajeros exigieran constancia y suavidad de el andar sobre suelo blando y bajo un sol abrasador. 
A ello hay que agregar que el relativo aislamiento del Perú durante el virreinato y la primera época de la república, por su posición geográfica en la costa occidental de América del Sur, facilitó la forja de un ejemplar especial, expuesto a escasos cruces, al que se podía formar sin los cambios e intervenciones del Estado. Estas sí influyeron, en cambio , en las transformaciones genéticas de los caballos andaluces, ya que los cruces se rigieron por disposiciones reales durante más de cuatro siglos. 
El resultado fue un excelente regalo de la naturaleza, una raza de excepcional belleza y garbo: El Caballo de Paso Peruano. 

Andrés Sanchez Alayo

No hay comentarios:

Publicar un comentario